• Anna

Un nuevo comienzo (Parte I) "Cerrando etapas"


Nadie podía imaginar lo que iba a pasar en marzo de este año.

Recuerdo perfectamente el primer día que decidí bajar la persiana de mi tienda, todavía no nos habían confinado, pero pensé que por responsabilidad debía cerrar la tienda; seguro que sólo eran unos días hasta que todo estuviera controlado.

El lunes siguiente nos confinaban a todos... No sé todo lo que llegó a pasar por mi cabeza en esos primeros 15 días de confinamiento, seguramente lo mismo que a cada uno de vosotr@s; no daba crédito, era como una película de ciencia-ficción y de terror a la vez donde todos nosotr@s éramos los protagonist@s principales.


Mucha gente con negocio propio reaccionó rápido: montaron una web, publicaban contenido en las redes sociales, hacían cursos on line...

Pero yo me bloqueé, era tan increible lo que estábamos viviendo que no podía reaccionar.

Y así llegó la primera prórroga del confinamiento, y la segunda...


Esto iba para largo.



Llegó el pago los impuestos, los autónomos, los gastos fijos, el alquiler (mis propietarias decidieron que si no podía abrir la tienda era mi problema, así que ni 1€ me “perdonaron” del alquiler), llegaron los trámites para pedir ayudas, decidir si quería pedir un crédito o no...

Era el momento de empezar a tomar decisiones, de preparar estrategias y planes de acción.


Visto así parece fácil... pero ¿dónde quedan las emociones del momento por lo que estaba pasando? Los miedos, la incertidumbre, la rabia, la preocupación, la tristeza... no podía guardar todas las emociones y tener la cabeza fría para decidir pero tampoco podía seguir sin decidir nada.


Así que después de analizarlo todo, tomé la decisión.

Cerraba mi tienda 2N, mi pequeño mundo entre cuatro paredes que tanto me había dado durante los últimos cuatro años y que con tanta ilusión había creado.



En ese momento recuerdo que no lo comenté con casi nadie, todavía existe ese sentimiento de fracaso cuando has de cerrar, pero ¿porqué era un fracaso?

Más bien era una adaptación a las nuevas circunstancias, una adaptación a ese diminuto y peligroso virus que había llegado a nuestras vidas para cambiar todos nuestros planes.

Una vez tomada la decisión ya no había vuelta atrás...


Tenía mil trámites que gestionar, no podía dejar que mi corazón y mis emociones me superaran. Tal vez estés pensando, ¿que práctica eres no? ¿cómo lo hiciste para poder centrarte en lo que tocaba hacer?

Siento decirte que no fui capaz! No soy así. Mis emociones estuvieron muy presentes durante todo el proceso y ,aunque era una montaña rusa, me permití a mí misma ir sintiendo lo que salía en cada momento.



Recuerdo perfectamente la primera vez que entré a la tienda, sabiendo que era el principio del final; la miré, y me senté en la silla del taller para disfrutar de esa esencia que desprendía siempre mi tienda, de esa calma que me transmitía y lloré...

A partir de ese momento todo fue muy rápido, en esta ocasión sí quise ser práctica; ¿para qué alargar el malestar cuando la decisión está tomada?



Y así llegué al último día de mi tienda 2N; papeles firmados, gestiones hechas, la tienda ya sólo eran cuatro paredes, estaba vacía... y aún así era monísima! Y yo me quedé un momento, con las llaves en la mano, me despedí de la que había sido mi segunda casa durante cuatro años, le di las gracias a esas paredes por haberme acogido y haberme hecho sentir tan bien y salí.


Mientras bajaba la persiana por última vez me vi a mí misma con lágrimas de tristeza y al mismo tiempo con una sonrisa, porque en realidad sentía que en todo ello había un nuevo comienzo; en ese mismo momento empezaba mi aventura digital.



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